No siempre consigue mejores resultados quien más horas estudia. A veces, la diferencia está en saber qué hacer con cada una de ellas.
Hay una imagen que se repite con frecuencia entre quienes preparan oposiciones: una mesa llena de apuntes, temas subrayados, esquemas, legislación, una programación que parece no terminar nunca y un calendario en el que cada semana aparecen nuevas tareas pendientes.
Y, en medio de todo eso, una sensación que probablemente conozcas: «Estoy estudiando muchísimo, pero siento que no avanzo lo suficiente».
Si estás preparando las oposiciones de Educación Primaria de la Región de Murcia para 2028, quiero que te detengas un momento y te hagas una pregunta.
¿Estás dedicando muchas horas a estudiar o estás utilizando esas horas para construir una preparación que te acerque realmente a tu objetivo?
Porque, aunque puedan parecer lo mismo, no lo son.
El error de pensar que estudiar más siempre es estudiar mejor
Cuando alguien decide preparar unas oposiciones, suele hacerlo con una enorme motivación. Compra materiales, organiza horarios, prepara su espacio de estudio y empieza a trabajar con la sensación de que, cuanto antes avance, mejor llegará al examen.
Al principio, todo parece bastante claro: hay temas que estudiar, legislación que dominar, supuestos prácticos que resolver y una programación didáctica que elaborar. Sin embargo, con el paso de las semanas, la preparación empieza a complicarse.
Aparecen los imprevistos laborales y familiares, os repasos se acumulan, algunos temas necesitan más tiempo del previsto, la programación exige muchas más horas de las que imaginabas y los supuestos prácticos, que pensabas que dominarías con facilidad, empiezan a plantearte dificultades.
Entonces llega la tentación de siempre: quitar horas de descanso, estudiar más deprisa e intentar llegar a todo como sea.
Pero ¿y si el problema no fuera la cantidad de horas disponibles, sino la manera en que estás organizando tu preparación?
Estudiar diez horas no garantiza haber aprendido más que estudiando seis, terminar un tema no significa necesariamente dominarlo o leer una programación no equivale a saber defenderla ante un tribunal.
El tiempo dedicado importa, por supuesto, la constancia es imprescindible y el esfuerzo resulta determinante, pero todo ese trabajo necesita una dirección.
Y ahí es donde muchos opositores empiezan a perderse.
Cinco errores que pueden estar frenando tu preparación
A lo largo de los años he visto que hay dificultades que se repiten, independientemente de la experiencia previa, las circunstancias personales o el tiempo que cada opositor puede dedicar al estudio.
No significa que estés haciendo todo mal. Significa que quizá haya aspectos de tu preparación que merezca la pena revisar.
1. Estudiar sin una planificación realista
Una planificación no consiste en llenar una tabla con temas, fechas y colores. Consiste en decidir qué necesitas hacer, cuándo puedes hacerlo y cómo vas a comprobar que estás avanzando.
Si tu planificación exige estudiar cinco horas diarias, pero trabajas toda la mañana, tienes responsabilidades familiares y apenas dispones de tiempo por las tardes, el problema no es tu falta de voluntad. Es que has diseñado un plan que difícilmente podrás mantener.
Una buena planificación debe adaptarse a tu realidad, contemplar los repasos, reservar tiempo para practicar y permitir ajustes cuando las circunstancias cambien.
No necesitas una planificación perfecta. Necesitas una que puedas cumplir y que te ayude a avanzar.
2. Confundir haber leído un tema con dominarlo
Este es uno de los errores más habituales.
Lees el tema, subrayas las ideas principales, preparas un esquema y tienes la sensación de que lo conoces, sin embargo, cuando intentas explicarlo sin mirar los apuntes, aparecen las lagunas.
Reconocer una información cuando la tienes delante es mucho más sencillo que recuperarla de la memoria y desarrollarla con orden, precisión y coherencia.
Por eso, estudiar no debería consistir únicamente en leer y releer. Necesitas recuperar la información sin consultar los materiales, realizar repasos espaciados, explicar los contenidos con tus propias palabras y practicar la escritura en condiciones similares a las del examen.
La pregunta no es solamente «¿me he estudiado este tema?». La pregunta importante es: «¿sería capaz de desarrollarlo correctamente si tuviera que hacerlo ahora mismo?»
3. Dejar los supuestos prácticos para más adelante
Es comprensible que el temario se convierta en el centro de atención. Es tangible: tienes unos temas, un número de páginas y la sensación de que avanzas cada vez que terminas uno.
Los supuestos prácticos, en cambio, pueden generar inseguridad. Exigen interpretar una situación, seleccionar conocimientos, tomar decisiones pedagógicas y justificar las respuestas con criterio.
Precisamente por eso no conviene esperar a dominar todo el temario para empezar a practicarlos. Necesitas familiarizarte progresivamente con su estructura, aprender a identificar qué te están preguntando, relacionar la teoría con la práctica docente y detectar los errores que cometes.
No se trata de resolver un supuesto completo cada día. Se trata de incorporarlo a tu preparación desde el principio, aumentando la dificultad a medida que avances.
Porque saber mucha teoría es importante, pero también necesitas demostrar que sabes utilizarla.
4. Posponer la programación didáctica y la defensa oral
Hay opositores que llegan a un punto avanzado de la preparación con una parte importante del temario estudiada, pero con la programación todavía sin definir o con muy poca experiencia exponiendo en voz alta.
El problema es que estas tareas no se resuelven siempre en las últimas semanas, por mucho que aumentes las horas de trabajo.
Elaborar una programación requiere tomar decisiones, construir una propuesta coherente, revisar sus elementos y comprobar que todo encaja. Preparar una defensa oral exige ordenar el discurso, controlar los tiempos, ensayar y aprender a comunicar con seguridad.
Por eso es fundamental distribuir el trabajo entre las distintas partes del proceso selectivo.
No necesitas dedicar exactamente el mismo tiempo a todo desde el primer día. Necesitas saber qué peso tiene cada tarea en cada fase y evitar que una parte de la oposición quede abandonada hasta que sea demasiado tarde.
5. No revisar los errores ni cambiar de estrategia
Este último error es especialmente importante.
Puedes estudiar durante meses, hacer ejercicios y cumplir tu planificación. Pero, si no analizas qué está funcionando y qué necesitas mejorar, corres el riesgo de repetir una y otra vez las mismas dificultades.
Un simulacro no sirve únicamente para obtener una nota. Sirve para descubrir qué contenidos no recuerdas, dónde pierdes tiempo, qué partes de tu respuesta necesitan más precisión y cómo reaccionas cuando trabajas bajo presión.
Lo mismo ocurre con un supuesto práctico o una exposición oral.
El error no es equivocarse durante la preparación. El verdadero problema es no utilizar esa información para mejorar.
Cada ejercicio debería dejarte algo más que una calificación: debería darte información para tomar mejores decisiones.
Entonces, ¿cómo se prepara realmente una plaza?
No existen fórmulas mágicas ni garantías de éxito. Las oposiciones son un proceso competitivo y el resultado depende de múltiples factores.
Pero sí puedes trabajar para que tu preparación sea más sólida, coherente y eficaz.
Si tuviera que señalar algunos principios fundamentales, serían estos:
- Tener una estrategia: saber qué necesitas trabajar en cada momento y por qué.
- Planificar con criterio: organizar el estudio según tus circunstancias, tus objetivos y el tiempo disponible.
- Practicar desde el principio: integrar los temas, los supuestos prácticos, la programación y la exposición oral en una preparación global.
- Medir el progreso: comprobar lo que realmente sabes, no solamente lo que has leído.
- Corregir el rumbo: modificar la planificación cuando los resultados o las circunstancias indiquen que es necesario.
- Mantener el equilibrio: comprender que descansar y desconectar también forman parte de una preparación que debe sostenerse durante meses.
Y hay algo más que considero fundamental: entender que cada opositor necesita un camino diferente.
No todos parten del mismo nivel. No todos tienen la misma experiencia. No todos disponen de las mismas horas ni afrontan las mismas dificultades.
Por eso, una estrategia que funciona perfectamente para una persona puede no ser la mejor para otra.
Preparar unas oposiciones no debería consistir en seguir un calendario sin cuestionarlo, sino en trabajar con un rumbo claro y tomar decisiones adecuadas en cada fase del proceso.
Método FARO®: preparar las oposiciones con dirección, estrategia y acompañamiento
Precisamente de esa manera de entender la preparación nace el Método FARO®, mi propuesta para las oposiciones de Educación Primaria de la Región de Murcia de 2028.
Después de años acompañando a opositores, tengo cada vez más claro que mi trabajo no consiste únicamente en explicar contenidos, facilitar materiales o corregir ejercicios. Todo eso es importante, pero la preparación va mucho más allá.
Se trata de ayudarte a comprender qué necesitas trabajar, organizar el proceso, afrontar cada parte de la oposición y tomar decisiones con criterio a medida que avanzas.
Por eso, en Método FARO® trabajamos las distintas partes de la oposición desde una perspectiva global: el temario, los supuestos prácticos, la programación didáctica y la exposición y defensa oral.
Pero también damos importancia a algo que no siempre aparece en los apuntes: el acompañamiento, la adaptación a las necesidades de cada persona y la capacidad de mantener el rumbo cuando surgen las dudas.
No puedo prometerte una plaza. Nadie puede hacerlo con honestidad. Lo que sí puedo ofrecerte es una preparación comprometida, cercana y orientada a que aproveches el trabajo realizado y llegues al proceso selectivo con una base sólida.
Porque el objetivo no debería ser acumular horas de estudio sin saber si estás avanzando. El objetivo es que cada hora tenga un sentido dentro de una estrategia.
Antes de seguir estudiando, hazte estas cinco preguntas
Te propongo un pequeño ejercicio. No necesitas materiales ni dedicarle una tarde entera. Basta con que seas sincero contigo mismo.
- ¿Tengo claro qué debo trabajar esta semana y qué objetivo persigo con cada tarea?
- ¿Compruebo lo que recuerdo sin mirar los apuntes o me limito a releer los temas?
- ¿Estoy practicando los supuestos y trabajando la programación con suficiente antelación?
- ¿Analizo mis errores y modifico mi estrategia cuando algo no funciona?
- ¿Mi planificación se adapta a mi vida real o estoy intentando vivir de acuerdo con un horario imposible?
Si has respondido afirmativamente a todas, vas por buen camino. Si alguna te ha hecho dudar, no lo interpretes como un fracaso.
Interprétalo como una oportunidad para mejorar antes de que avance la preparación.
Todavía estás a tiempo de revisar tus hábitos, corregir errores y construir una forma de trabajar que te permita llegar a 2028 con mayor seguridad.
Y, si necesitas ayuda para hacerlo, no tienes por qué recorrer todo ese camino a solas.
Las oposiciones de 2028 empiezan mucho antes del examen
Hay algo que me gustaría que recordaras durante los próximos meses. No necesitas demostrar cada día que eres capaz de estudiar más que nadie, ni necesitas compararte constantemente con otros opositores ni sentir que vas tarde porque alguien haya terminado más temas que tú. Necesitas trabajar con constancia, aprender de tus errores y tomar decisiones que te acerquen a tu objetivo.
Habrá semanas mejores y semanas más complicadas, días en los que todo encaje y otros en los que tengas la sensación de no avanzar. Lo importante será cómo respondas ante esas dificultades y si cuentas con una estrategia que te permita seguir adelante.
La plaza no se construye en una tarde, ni en una semana, ni por estudiar un número determinado de horas. Se construye a través de muchas decisiones pequeñas, tomadas de manera consciente y sostenidas en el tiempo.
Por eso, antes de preguntarte cuántos temas llevas estudiados, quizá merezca la pena hacerte una pregunta diferente:
¿Estoy construyendo la preparación que necesito para conseguir mi objetivo?
Si la respuesta es sí, continúa. Si crees que puedes mejorar, este es el momento de hacerlo.
Y si estás pensando en preparar las oposiciones de Educación Primaria de Murcia de 2028 y buscas una preparación con dirección, estrategia y acompañamiento, me encantará explicarte cómo trabajamos en el Método FARO®.
Puedes consultar la información de la preparación y contactar conmigo para resolver tus dudas o conocer las plazas disponibles (MUY POCAS). Si lo tienes decidido este es el enlace al FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN.
Porque el camino hacia una plaza no empieza el día del examen. Empieza cuando decides dejar de estudiar sin rumbo y comenzar a prepararte con una estrategia.
JuanMa Gómez
Preparador de oposiciones de Educación Primaria · Región de Murcia
Método FARO® · Oposiciones 2028















